domingo, 15 de diciembre de 2013

Polonia

Erase una vez dos sirenas que fueron nadando del Océano Atlántico al mar Báltico. Una se sintió atraída por unas roca y allí se quedó; se la puede ver hoy día a la entrada del puerto de Copenhague. La otra nadó hasta el golfo de Gdansk y desde allí remontó el curso del Vístula. Llegó al pie de lo que hoy es la Ciudad Vieja de Varsovia, el sitio le gustó y allí se quedó. Los pescadores del lugar no tardaron en notar que alguien levantaba olas en el río, enredabas las redes y ponía en libertad a los peces.
Descubrieron que era obra de la sirena pero fascinados por su canto, no le hicieron daño. Pero llegó un rico mercader, que vio a la sirena y la oyó cantar. Calculó lo que ganaría exhibiendola en los mercados y la capturó mediante una estratagema. Los lamentos de la sirena los oyó el hijo de un pescador, que con ayuda de unos amigos la liberó una noche. La sirena, agradecida, prometió que en el futuro podrían contar siempre con su ayuda. Por eso figura en el escudo de Varsovia una sirena con espada y escudo. 

La Polonia que visité en 2011 supera con creces cualquier leyenda.



Varsovia
Gdansk







Torun
Astilleros



Poznan





Cracovia



Juan Pablo II
Auschwitz



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